sábado, 24 de abril de 2021

“EDU" (Luchar contra la NADA para salvar FANTASIA).




Se nos fue Edu. Se ha ido para siempre y ya no va a volver. Lo repite mi cerebro una y otra vez pero el alma no quiere creérselo. Despierta, ¡¡despierta!!, es solo un mal sueño, una pesadilla, todo seguirá en el lugar donde lo dejamos la última vez. Pero es real, tan real como la vida misma.


Duele tanto saberlo.  

 

Se ha ido dejando dos hijos increíbles, Edu y Tono, y una mujer que ha demostrado una fortaleza extraordinaria. Ahora cada vez que los contemplemos veremos también a Edu.

He elaborado todo un discurso defensivo irrefutable en el que con argumentos de peso me exculpo de no haber podido hacer nada más, aunque no sepa exactamente qué. Estoy a punto de creérmelo, pero sigue ese atisbo de duda que martillea incansable. Pero ya es demasiado tarde, ya solo queda limar los resquicios de mi propia defensa, como el que forja un escudo para poder vivir.

 

Duele tanto pensarlo.

 

Supongo que quien vive mil vidas antes de los cuarenta debe pagar un alto precio. Nadie puede encerrar el mar en una botella y Edu era un océano embravecido. Quienes nos subimos a su barco vivimos mil y una aventuras, que nos trasportaron a universos de espontaneidad y magia sin límites. Aprendimos tanto en el camino que su legado, convertido ahora en recuerdos, forma parte ya de nuestras vidas.

 

En su mundo créanme que vimos “enanos” que pedaleaban en bicicleta, cumpleaños que se tornaban en guerras de merengue, vivimos realidades alternativas en las que las puertas podían arrancarse literalmente de sus marcos y ser lanzadas a una hoguera con tal de calentar a quien tuviera frio, solo necesitó 24 horas para que pusieran su nombre a unos hermosos cocteles de colores en Cracovia, logramos comunicarnos con espíritus del más allá, inventó la “Eduardingha” en la que el balón era “pateado” descalzo cual brasileño en la playa de Copacabana, y como el mismísimo flautista de Hamelin le vimos encantar a grandes audiencias en cualquier lugar del mundo, las gentes seguían sin discusión sus instrucciones como una comparsa de autómatas rendidos a su nuevo Mesías. Y tantos, tantos momentos  que son reflejo de una vida luchando contra la NADA con tal de salvar FANTASIA. Hemos vivido cosas que cualquier persona en su sano juicio no creería, todos esos momentos se perderán en el tiempo como lágrimas en la lluvia. 

 

Duele tanto recordar.  

 

Qué bonito fue unas veces y que difícil otras, los genios tienen claro oscuros que a veces se tornan al negro más intenso. Ser especial, ser único, conlleva una carga, un lastre y muchas veces una gran incomprensión que más tarde o más temprano acaba pasando factura. Nos salió muy cara la cuenta.

El 16 de abril de 2021 quedará grabado a fuego en nuestra memoria. Desde ese instante vivimos una vorágine de sensaciones tan contradictorias entre sí que dibujaban lo que en realidad era Edu. Las anécdotas se sucedían a un ritmo vertiginoso contadas por las bocas de todos aquellos que se acercaban a despedirse, provocando risas y carcajadas incontenibles que se tornaban al poco en amargas lágrimas. Propio todo del más puro guion de Berlanga. Nada de aquellas historias, aisladamente consideradas, parecía tener sentido alguno, pero en conjunto dibujaban un lienzo que Edu había esculpido a su imagen y semejanza y en el que todos de alguna manera éramos protagonistas.

La realidad es que Edu ha vuelto a salvarnos, como tantas otras veces en las que nos protegía de mil peligros. Ha conseguido lo que tanto ansiaba y más le estimulaba en su vida, que todos estuviéramos juntos. Ahora has construido una coraza irrompible en torno a todos nosotros. Lo has logrado Edu a través de tu enseñanza más importante y a la vez más dolorosa, la de la MUERTE. También para eso tenías que ser el primero para que supiéramos lo mucho que duele perder a un amigo. Una lección de vida, porque ésta no se entiende sino indisolublemente unida a la muerte, algo tan lejano a nuestra propia percepción de las cosas que cayó como un rayo fulminante trasladándonos a la realidad más palpable y cruda, la de la finitud de todo.

 

Ahora somos más fuertes y también mucho más sabios.  Duele tanto aprender.   


             Descansa en PAZ amigo. No te vamos a olvidar nunca. 


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