domingo, 31 de mayo de 2020

"EL DON INTANGIBLE". (Mi canción de agradecimiento a Second).



Como todo, debemos empezar por el principio.

 

Mi relación con SECOND surge de un modo casual. Sería por el año 2006, acudía por aquel entonces presencialmente una o dos mañanas a la semana como Letrado a la Unión de Empresarios Murcianos (UNDEMUR). Una de esas mañanas alguien había “depositado” sobre la mesa un CD de un grupo llamado “SECOND”, el disco se titulaba “Invisible” y tenía buena pinta.

 

Por lo que pude saber resulta que el Director General de UNDEMUR., D. Ángel Frutos Villaescusa, al que tengo en gran estima y respeto pues siempre me trato muy bien, era el padre del vocalista del grupo, José Ángel Frutos, más conocido por su nombre artístico de “Sean Frutos”. El orgullo de un padre por su hijo era simple y básicamente la razón de aquel regalo, de que aquel CD estuviera ahí, sobre la mesa.

 

Por aquel entonces aquellos “zagales”, que rondaban mi edad, no eran en absoluto conocidos para el público común, pero se preciaban de haber sido nombrados “Grupo Revelación Europeo” y ganado, entre otros, nada menos que el Concurso Internacional “Global Battle off Bands” en Londres, concurso en el que en ediciones anteriores habían resultado victoriosos bandas como “Coldplay”, ahí es nada.  A esas alturas de la película ya habían editado con “Invisible” tres discos, junto con Private Life en el 2000 y Pose en 2003.  Lo cierto es que yo de aquello nada conocía entonces.

 

Nadie podía imaginar que aquel grupo sería la antesala de la que probablemente sea la mejor cantera “indie-Rock” del panorama nacional actual con artistas y grupos ya más veteranos como Alondra Bentley, Noise Box, Neuman, Viva Suecia, Varry Brava, y el propio Second, y otros más noveles que parecen ir despuntando paso a paso, como Nunatak, Poolshake, Alien Tango, Kube, Aire Canadá, Claim, Glas, She Robin y muchos que vienen. Y todo eso en Murcia.

 

Las sensaciones al escuchar aquellas letras y música de “Invisible” fueron las de un “amor a primera vista”.  A partir de ahí su suerte y la propia nos fue acompañando en el camino con muchos conciertos que disfrutamos enormemente, y en los que tuvimos la ocasión de presumir siempre, ante propios y extraños, de aquellos murcianos que nos deslumbraban con su música y puesta en escena.

 

Crecimos juntos, mirándoles siempre de reojo.

-       En el 2008 nos dejaron para siempre el Himno del centenario del Real Murcia. Todavía se nos sigue erizando el bello cada vez que lo escuchamos.

 

En el 2009 salió su mítico “Fracciones de un Segundo” y “rodaron/mos” incansablemente hasta la extenuación.


-       En septiembre de 2011 durante su actuación en el “BSIDE FESTIVAL” de Molina de Segura, ya habían editado Demasiado Soñadores”, nos dedicaron con gran sorpresa nuestra y gracias a la intermediación de algún amigo en común, la canción de “Rodamos” de su disco “Fracciones de un Segundo”, sin duda algo muy especial pues nos casábamos apenas un par de meses después.

 

-        En el 2012 tuvimos ocasión de asistir a la grabación de aquel directo inolvidable de SECOND en el Teatro Circo junto con la Orquesta Sinfónica de la Región de Murcia, y si siempre son solventes, cuando “LOS SECOND” juegan en casa se convierten en despiadadamente precisos, saben que están en su “Anfield” particular y que aquí NUNCA CAMINARAN SOLOS. El resultado fue simplemente espectacular. Aquello dio un disco en directo llamado “15 para la “Historia”.  Conservamos el disco dedicado, y en el “libreto” que el CD incluye dentro se pueden incluso intuir nuestros rostros sentados en las butacas de primera fila del teatro.

 

-       En el 2013 recuerdo asistir con MariaRo ya embarazada de Juanito a uno de los conciertos de SECOND en el “SOS 4.8”, el concierto era temprano, a pleno día y no era previsible gran tumulto ni peligro, así que no dudamos en acudir, recuerdo pensar que sin duda aquel había sido el primer concierto de mi hijo nonato, Juan, y ni siquiera fue algo premeditado, pero así fue, de nuevo SECOND.

 

-     Después vinieron Montaña Rusa (2013) y “Viaje Iniciático (2015). Como si aquellos títulos fueran algo profético ello coincidió con la sin duda etapa más convulsa de nuestras vidas y con la sucesión de hijos, hasta hacer el número de tres actual, los conciertos acabaron por dejar paso a cuestiones más domésticas, aunque no les perdimos nunca la pista, agazapados, esperando nuestro momento. 

 

Curiosamente nuestros últimos conciertos, probablemente los de muchos, previos a la Declaración del Estado de Alarma, fueron los que tuvieron lugar, de un lado con ocasión de la bienvenida universitaria en Murcia que auspiciaba el festival llamado “Welcome Estrella de Levante” celebrado en la Plaza de Toros el 25/10/2019 reuniendo un cartel espectacular formado por SUEDE, SECOND y la M.O.D.A., con una asistencia de público como pocas veces había visto. Ya Second hacia alarde de las canciones de su último disco Anillos y Raíces (2018), aunque también tiraron de repertorio clásico. De otro, también tuvimos la oportunidad de asistir invitados por mi amigo Yayo Delgado al concierto de SECOND el domingo 29/12/2019 en la Sala REM en Murcia. Un Second “a solas” de los de siempre.

 

Hacía tiempo, bastante tiempo, que no los escuchábamos en directo y se habían sucedido casi sorpresivamente dos conciertos en apenas tres meses. Aquello parecía nuestro dulce regreso.

 

Sin embargo la COVID-19 lo quebró todo de pronto y no sabemos si todo volverá a ser igual, aunque sinceramente así lo espero, pues si bien no soy de los que les guste especialmente las aglomeraciones, más bien todo lo contrario, entiéndaseme bien, lo cierto es que en un concierto esto es algo que valoro de un modo algo diferente hasta el punto de ser sin duda de los que prefiero estar con la gente en la “arena”, algo que parece incompatible con mantener las distancias de seguridad que se nos piden, a la fría comodidad de una Sala VIP.  

 

Nos encontramos a las puertas de la Fase 2 de la desescalada y no se vislumbra ni a medio ni a largo plazo un futuro claro para este tipo de eventos dadas las limitaciones de aforo en espacios cerrados y al aire libre. Pero pasará. O eso queremos todos.

 

Lo cierto es que de una manera premonitoria fueron ellos, SECOND, los que acabaron por despedir por lo que a nosotros respecta, la temporada de conciertos, o quizás, quien sabe, los últimos conciertos tal y como los habíamos conocido o disfrutado hasta ahora.  Y aunque lo más coherente y cerebral sea decir que uno no crea en las casualidades, uno no es inmune a percibir que sea cierto que de alguna manera la VIDA está llena de ellas y que muchas veces éstas marcan fortuitamente y sin saberlo nuestro destino. Quizás aquel CD sobre una mesa de un Despacho en el año 2006 no fuera al fin y al cabo una simple coincidencia.

 

Por el camino se han ido quedando este año por lo que a Murcia se refiere el Festival WARM Estrella de Levante y conciertos como los de Izal, Extremoduro y Sting entre otros muchos. Soñamos con verlos y disfrutarlos pronto.

 

Dicen que es de bien nacido ser agradecido y el grupo murciano de música indie SECOND, nos ha dado mucho, así que por qué no intentar devolvérselo, si acaso es eso posible, en el idioma que ellos mejor entienden, en una CANCION, o simulacro de ella, que aunque nunca será cantada, eso es lo de menos, pueda servir al menos de AGRADECIMIENTO a tantos momentos de espontanea felicidad vividos durante estos años y los que vengan.  Porque también la música es la medicina que nos ha ayudado a sobrellevar los momentos más duros del confinamiento.

 

¿Y a pesar de todo, porque no imaginarnos cantándola y bailándola?.

 

Ponte en situación, soñar es gratis, yo pongo la letra, ¡¡¡tu solo cierra los ojos, siente tu respiración, cuenta 5 segundos, alza los brazos y empieza!!!.   Ahí va.

 

                                                       “EL DON INTANGIBLE”

 

                                                            Respiro, ausente

                                                           vacío, en mi mente

                                                             yo busco esa luz

                                                         que al menos despierte

                                                             el Don Intangible

                                                          apretando los dientes

 

                                                           Impulso tan fuerte

                                                    la claridad que está adentro

                                                         que duele inconsciente

                                                             y logra creciendo,

                                                            la magia que invente 

                                              el Don Intangible, del superviviente

                                                        

                                                        EO, EO, EO, EO, EO, EO,

                                                Siente ese instante tan diferente

         Vuela más Alto

                                                          No solo lo intentes

 

                                                         Respiro muy dentro

                                                         contengo el aliento

                                    compongo muy lento como el pensamiento

                                                        distante y desnudo

                                                      me quedo por dentro

                                          el Don Intangible, ya viene a mi encuentro

 

                                                        EO, EO, EO, EO, EO, EO,

                                               Siente ese instante tan diferente

                                                             Vuela más Alto

                                                         ¡Qué té reinventes!

 

                                                         Transmito el instante

                                                        sin tregua, expectante

                                                           el Don Intangible

                                                             palpita, vibrante

                                                         cubriendo el espacio

                                                            de LUZ excitante

 

                                                      Ralentizo el momento

                                                      solo queda un aliento

                                              el Don Intangible, se extingue

                                                                ha muerto

                                         como nuestra LUZ en CONFINAMIENTO                             

                                                  

PD: El “Don Intangible” puede ser quizás el talento o la inspiración, quizás la capacidad el “Don” increíble de hacer felices a los demás. Y esas son las cualidades que tienen todos los artistas y sin duda Sean Frutos, Jorge Guirao, Nando Robles, Fran Guirao y todo su equipo. 

 

 GRACIAS SECOND. OS LLEVAMOS EN EL CORAZÓN. VOLVEREMOS

 


sábado, 23 de mayo de 2020

“COSAS SENCILLAS”.






No sé cómo, ni cuándo, ni porqué, pero en algún momento dejamos de valorar aquellas cosas sencillas, esas que ahora, desprovistos de toda distracción externa y privados de todo aquello que dábamos por supuesto, cobran de pronto súbita vida y realidad palpable ante nuestros ojos. 


Quizás como éstas……

 

Un paseo por Alfonso X, el olor a tierra húmeda, el vaho que sale de tu boca en invierno, saltar en los charcos, entrar corriendo al mar, hablar de fútbol, intentar una receta por primera vez y que te salga, la marinera que se rompe y logras evitar en un escorzo que se caiga, lanzarse de bomba con JUANITO a la piscina, apoyar un quinto helado de Estrella de Levante en tu mejilla, visualizar el tiro en suspensión de Michael Jordan, lanzar una tortilla al aire para que dé la vuelta en la sartén, levantar los brazos al llegar a la meta, bailar “Mi Realidad” de Lori Meyers con MariaRo, una peli en el Rex, leer un libro en la playa, cerrar los ojos mientras percibes como el sol calienta tu cara en invierno, calarte hasta los huesos, bajar corriendo por la Senda Ismael como si no hubiera un mañana, gritar a lo Willian Wallace, emocionarse cada vez que ves el gol de Iniesta que nos dio nuestro Mundial, acertarle a una mosca con el matamoscas, el forro rojo de la chaqueta “esa” de Hugo, ganarle a Italia al fútbol, decir tres veces Zihuatanejo, incluso cuatro, recordar las dos primeras líneas con las que comienza la Novela del Capitán Alatriste, mirar a los ojos al Chiri y saber exactamente lo que está pensando, leer “Cien años de Soledad”, Arri, Montse y María, cantar en el coche, tomarte las doce uvas del tirón sin fallar ninguna, una vaselina, “Neverending Story” cantada por Dustin y Suzie en “Stranger Things”, clavar un tiro a la escuadra, la emoción y adrenalina previas a un Ultra, hablar con Dios y sentir que te escucha, la marea en Asturias, “Thelma y Louis”, el pebre de tu suegra, comentar que Pedro llegará tarde, incluso aunque llegue temprano, mirar al cielo y notar como las gotas de lluvia van mojando lentamente tu cara, aparcar a la primera, el silencio, la cola de vaca de Romario a Alkorta, Sophie Marceau, subir con Abelardo al Relojero por el cortafuegos, ese cosquilleo en el estómago antes de un derbi, Los Salzillos, ver una sesión doble en el cine de verano, los besos y abrazos en los encuentros con los amigos de siempre, salir a correr con C. Vicente y que no te hable durante los 90 minutos, “Fix You” de Coldplay, las anécdotas, ponerte una caracola en la oreja y escuchar el sonido del mar, que Juan G. ya haya reservado en octubre sus vacaciones del verano siguiente, la Champions League, saltar con Yayo en un concierto con los brazos señalando el cielo, las lágrimas de Alejandro Valverde al ganar “su” mundial, ese amigo que ves poco pero cada vez que os encontráis es como si todo fuera igual que siempre, ver amanecer, “Vetusta Morla”, perdonar y que te perdonen, un 100 Pipers con Coca-Cola en vaso de tubo, hacer cualquier cosa con Fernando C., “Los Goonies”, la bolsa del corredor, la Catedral de Murcia, el amor platónico, Lionel Messi, la comida de Maristas y esa sensación efímera de que nunca nos fuimos de allí, un recluta en “Las Jarras”, la espontaneidad natural de Álvaro, hacer una bola de papel y encestar en la papelera, ese instante del verano en que no recuerdas el día que es de la semana, un abrazo de BERTA, no perder JAMÁS la esperanza, un vermú, la “Bomba” Navarro, las migas con chocolate, cuando Andrés se cabrea y nos manda a todos A.T.P.C., el almuerzo con los amigos el día del Bando, leer el artículo de Pérez Reverte en el Semanal, correr con Tomi por las Salinas de la Llana al empezar el día en verano, soñar con que te toque el sorteo de la Zegama Aizkorri, el eco, una abubilla, Forrest Gump, las tetas de Pamela Anderson, ver partir un pastel de carne en Zaher, el humor de Bianca, nadar en el mar, el ornitorrinco, la espuma rebosando de una caña recién servida, esa magia de Tomás y Felipe cuando cantan con la guitarra cualquier cosa, que te salga una buena foto, la hueva con almendras, la “pasta mili”, el bigote de D. José Luis Pasqual del Riquelme Echeverria, entrar en una librería y deambular por allí hasta comprar un libro, Michael Jackson, la comida con los padres de los amigos, E.T., el valor de Dñª. Montserrat Campderá de venir desde Barcelona a Murcia en los 60, cuando Paco hace de Kalinka, leer un comic antiguo, intentar unos pasos de claqué a lo Fred Astaire, planear un viaje, las pipas, el resonar de los tambores y el crujir de las puertas de la Iglesia de San Antolín en la salida del Lunes Santo, la risa contagiosa de LEA, esa escena de “Pulp Fiction” en que Vincent Vega (John Travolta) discute con Jules (Samuel L. Jackson) sobre si Marcellus Wallace tenía algún motivo para tirar al samoano de Tony Rocky Horror desde un cuarto piso por el simple hecho de masajearle los pies a su nueva esposa, subir por la Senda del Caracol en Sierra Espuña, las fichas de distintas formas y colores y el tapete verde en una partida de póker, el SOS 4.8, un vino con queso, Tintín y Milú, Marco Van Basten, tirar una piedra a un pozo y esperar a escuchar el sonido del agua, “El Café-Bar”, esa genialidad innata de Tornero, ordenar los libros de la estantería, el Spor-ti, gritar un ¡Gol!, Calblanque, sacar a LEA de la ducha y que se te escape corriendo empapada por toda la casa, la niebla en la montaña, los de la Escuela de Práctica Jurídica, la predisposición positiva de Gloria, la migración de los Ñus en el Serengueti, cuando Edu está bien, no rendirse NUNCA, el sonido de las olas, “El Continental”, el Cristo del Perdón, hacer la compra en el mercado de Saavedra Fajardo, el olor a palomitas en el cine, cuando se juntan ¨los primos” Villar, las salidas de Alonso en un Gran Premio de Fórmula Uno, las habas, decir pausadamente “¡Que la Fuerza te acompañe!”, la cara de un niño cuando recibe un caramelo, Raúl Cimas, tirarse de cabeza a la piscina, recuperar a Jorge C. después de tanto tiempo, que suene “Todo lo que importa” de Viva Suecia en el “Bizzart”, cuando Rafa Nadal y tú gritáis al unísono ¡Vamoooos! en una final de Roland Garros, llenarte las zapatillas de barro, sentirte uno más con los amigos de Molina de MariaRo, las rarezas y manías de Pepe P., un ollie, tirar una piedra plana al agua y que rebote cinco veces, José Tomás, escribir lo que sea, comprar una guía de viaje, la iglesia de Santa María del Mar, soñar con correr la Tromso Skyrace, brindar, la ilusión y fe inquebrantable de José Carlos, Luis, Oliva, Tomaso, Carlos, Faustino, Monchi, Carlos B. y Yayo en el Real Murcia, tener fe en que la vida nos devolverá lo de Montilivi y tantas otras cosas y todo tendrá sentido entonces, un café, un margarita, leer el horóscopo aunque no creas en él, una partida de Mus, haber llorado viendo “Autopista hacia el cielo” y tener reaños para confesarlo, un atardecer, el Morrón Chico, la Senda Bonita, el Pico del Buitre, el Castillo de la Asomada, los “23 de Múnich”, la película “Joker”, cuando David Hasseljoff acerca el reloj de su muñeca a la boca y dice “Kid te necesito”, “El Amarre” de Chema, ver como Juan y Berta se deslizan corriendo bajando una pendiente en la montaña, ponerte un jersey en verano, José Luis y Alfonso, las aceitunas, la liturgia de colgar cuadros con Akiko y Luis en casa, el sonido de una caña al golpear la barra metálica en un Bar, el RISK, bañarte en un río de agua helada, “Los Mallorcas”, ese movimiento peculiar de cabeza de Stevie Wonder, cualquier canción de Second, tumbarse en el suelo para mirar las estrellas en un día despejado, el Dr. Robles, regalar a alguien “Trafalgar” de Benito Pérez Galdós, la luna llena, esa cara de inmensa felicidad de tus hijos cuando los recoges del Colegio, que alguien recuerde cualquier cosa de tu PADRE, conversar, pensar, reír, saltar, bailar, creer, soñar, VIVIR.  


       



   
Acaso
              se necesita                  algo MÁS.   

             

                                           





lunes, 18 de mayo de 2020

“UN DÍA CUALQUIERA”.



Puede que asistamos a un antes y un después en nuestras vidas motivado por la Crisis Sanitaria originada por el COVID-19 o al menos eso es de lo que se habla sistemáticamente, incluso en positivo, como si todo esto fuera una especie de llamada de atención a nuestro desmesurado ritmo de vida, incluso a nuestra escala misma de valores. Es como si alguien le hubiera dado al “pause” y nos hubiera dejado suspendidos en una especie de limbo del que como en el Purgatorio de la “Divina Comedía” de Dante se sale por etapas, por fases. Quizás como una especie de sistema de expiación de nuestros múltiples y continuos pecados. La Soberbia, la Envidia, la Ira, la Pereza, la Avaricia, la Gula y La Lujuria. Vamos sobrados de todos ellos, y de otros muchos.

 

Para contextualizar nos encontramos en la Fase 0 de la desescalada. Así que aún nos queda trecho por recorrer.

 

Por lo demás por esta sola vez los damnificados también han resultado ser las Sociedades “más civilizadas” por lo que hemos pasado de meros espectadores, a los que bastaba con cambiar el canal para no ver la realidad y mirar a otro lado, para ser auténticos protagonistas de un escenario más parecido a una guerra que a la vida real tal y como la conocemos, o conocimos.  

 

Eso me lleva a echar la vista atrás, y a rememorar con añoranza la realidad perdida, por más vulgar que fuera, y al mismo tiempo valorar que quizás ese frenesí que guiaba nuestra existencia fuera quizás el camino más corto para acabar con ella. Esa fútil realidad que solo se revela cuando la vida nos pone ante situaciones límite, pues la vorágine del día a día nos impide ver más allá de nuestras propias narices, vendría a ser en mi caso hace un año atrás, algo más o menos así:


07:05: Ciudad de Murcia:  6 de mayo de 2019. 24 grados, 62% humedad relativa.  


07:05: Corremos desde el comienzo del día, desde el mismo instante en que entreabres un ojo, no da tiempo a la superstición de poner primero el pie derecho en el suelo en lugar del izquierdo, bastante es no caer de bruces contra la tarima, pues tus hijos, en mi caso tres,  - Juan, Berta y Lea -  ya  están subidos a tu cama, provocando una reacción por estímulos que nos hace brincar como un resorte, desayunos, vestido, ¡no quiero ponerme el uniforme!, ¡con esto llevo pintas mamá!, ¡estos calcetines tienen arrugas¡, siempre las tienen, hacer camas, cepillado de dientes, manos, pañal, caras lavadas, ¡angélico mío no me quemes las cortinas!, hasta llegar a la parrilla de salida ya listos todos para afrontar el día.


Ya tenemos servida nuestra sesión de CrossFit matinal y todavía no son ni las 8:45 horas.


08:59: Llego derrapando a la guardería, una gota de sudor recorre mi sien derecha, dejo a Lea, está contenta, siempre lo está, un abuelo me mira raro, creo percibir cierta lástima cómplice en su mirada, aunque también sonríe. No hay mucho tiempo para adornos llego tarde, miro el reloj (lo habré mirado unas 20 veces ya), me encojo de hombros y sigo, que remedio, no hay tiempo, como siempre.

 

Cada mochuelo a su olivo, cole, guardería, Hospital Reina Sofia y Despacho.

 

Llevo ya los “rodales sobaqueros” de Camacho en el mundial de Corea y no ha pasado ni un tercio de la mañana, procuro llevarlo con estoica dignidad como la orquesta del Titanic, "hay que seguir tocando”, corbata puesta, hay que apretarla un poco, se ha aflojado en el camino. Que no decaiga. Y con “sonrisa profiden” voy saludando a los conocidos de la mañana, pero no me detengo voy mal de tiempo, vuelvo a mirar el reloj una vez más. 

 

En el zaguán del Despacho me recibe un olor a ambientador, Amparo se ha despachado a gusto de nuevo, no creo que un spray de pimienta tirado a bocajarro pueda ser mucho peor, se me nubla la vista y estoy a punto de caer desplomado al suelo, no puedo respirar, a tientas logro subir, tres, cuatro, cinco escalones, alcanzo la primera planta buscando una bocanada de aire, como quien hace apnea y al final llega a la ansiada superficie. Respiro hondo. Pienso que cualquier día encontraremos el cadáver de un cliente en el rellano.

 

Entro por la puerta de súbito (1ª Planta), mi compañera Amparo grita, un grito ensordecedor, como si hubiera visto al mismísimo Nostradamus, tengo ojeras ya de serie, pero no creo sea para tanto, no sé quién se asusta más si ella con mi aparición o yo con su alarido y cara de pánico. Al parecer le ha “sorprendido” mi llegada, como si no entrara todos los santos días a la misma hora. Reímos, no queda otra. Buenos días-Buenos días. Un día más.

 

No quiero ni imaginarme en plena paranoia COVID los productos que debe estar utilizando y mezclando para la esterilización y limpieza de las zonas del Despacho. Aprecio en estos días pequeñas gotas de lejía que salpican algunas carpetas. Me santiguo, los experimentos del Dr. Mengele pueden ser de aficionados comparado con las mezclas de alquimia de mi compañera.  

 

Pregunto por Mónica. Esta en un Juicio en Totana dice Amparo, y luego tiene otro a las 12:40 horas en Murcia. La imagino saliendo de casa con una navaja entre los dientes. No quisiera estar en su pellejo, y en el del contrario en el Juicio tampoco.  El “Sr. Lobo”, interpretado por Harvey Keitel en “Pulp Fiction” llama a Mónica cuando tiene un problema. 

 

Vaso de agua y subo a mi Despacho (2ª Planta), enciendo el ordenador. Trago saliva, 150 correos, podría ser peor. Vamos a ello. Miro el reloj, son ya las 10:05 horas cuando acabo de leer los e-mails, contesto algunos, marco en rojo otros que requieren revisión posterior.  

 

No hay señalamientos ni citas fuera, parece será una mañana pura de Despacho así que voy pensando en centrarme en lo más urgente, siempre hay algo urgente que requiere cierta atención meditada y tiempo, sin molestias, lo suficiente para poner toda tu concentración y empezar a rellenar el Word en blanco que tienes delante tuya, que se ha convertido en el centro de la galaxia, luego irá todo más rodado.

 

Quieres pensar que debe ser justo como se siente Arturo Pérez Reverte al empezar su siguiente novela; y la verdad es que el pleito pinta a drama, eso seguro, pero no soy el Alatriste  ni el Falcó de Reverte, esto es la vida real, yo no puedo elegir el final de la historia como él. Va a ser duro. Aparto esos pensamientos de mi cabeza no ayudan. Y empiezo a escribir.

 

Entra en su Despacho mi compañero Luigi, ayer perdió el Inter su partido de Champions, les vuelve a tocar jugar UEFA LEAGUE, comparto con él el sufrimiento, pero no saco el tema, necesita su duelo, ya habrá tiempo y tengo que continuar con lo mío. Recibo una llamada, otra, otra, y otra, parezco la Señorita Moneypenny. No acabo de hilar el texto del escrito. A Luigi por lo que veo no le va mucho mejor. Debería pegarse el teléfono con un esparadrapo a la cabeza así evitaría que se le acalambren los brazos, no lo ha soltado en lo que va de mañana. Parece convencer a su interlocutor, eso sí. “Il Duce” no es cualquier cosa.

 

Continúo dándole a las teclas.


13:58. Llego tarde a por Lea. Para variar. Pero no falto a la cita nunca, eso sí. Hoy Juan y Berta tienen comedor, así que están a buen recaudo, o eso esperas. Dos menos. Me voy cruzando a las madres-padres-abuelos, que ya han procedido a la recogida. Recorro el camino en tiempo de récord del mundo de marcha. D. José Ángel García Bragado estaría orgulloso. A esas alturas no parece que lleve a los hombros una chaqueta, sino un abrigo de visón más propio de Escandinavia. Sudo a mares. Estoy al pelo para un concurso de Miss camiseta mojada. Lea sale corriendo a mi encuentro con una sonrisa de felicidad dibujada en su rostro. Eso lo compensa todo.


14:30. Compro pan, forma parte de la liturgia diaria. Como, “Saboralia” nos ha vuelto a salvar la vida. MariaRo comerá luego tras volver del Hospital.

 

Son ya las 15:30 horas. Acuesto a Lea.

 

16:30. Volvemos a la trinchera. Continuo con mi escrito.


18:30. Antonio nos convoca a una reunión de Despacho (3ª Planta), parece urgente, siempre lo es, todo es a vida o muerte, o casi, respiro hondo, intento que mi “chi” se ponga en modo feng shui, y entro a la reunión. Cara de poker de Antonio. Cuando empieza el “speech” con un símil futbolístico es que va para rato. Ahora ya tengo la certeza absoluta de que hoy no termino mi escrito. Tras la reunión el par de cosas urgentes que atender se han convertido en otras seis más que parecen no tener espera. Nunca la tienen. La ansiedad y adrenalina aumentan. Pienso que moriré pronto pero mantengo la entereza y ánimo. Relativizar se llama.  


20.30 horas. Por hoy termina la jornada laboral.

 

20:50 horas. Aunque estoy cansado decido salir a correr. Llevo unos tres días sin hacerlo. Me pongo el “disfraz” de runner, Clark Kent tardaría más en ponerse el traje de superman, cargo un soft flash de 250 ml. de agua y el frontal, llegaré ya de noche. Empieza la terapia. Suena en los auriculares “Undercover Martyn” de Two Door Cinema Club.  

 

22:15 horas. Juan, Berta y Lea ya duermen a estas horas. Entro en sus habitaciones y los veo dormir plácidamente. Imagino a su madre librando una batalla encarnizada hasta llegar a ese momento.

 

Queda el tiempo de tomar algo y lamerse las heridas para afrontar el día siguiente, al que seguirá otro, y otro, y a pesar de todo, lo que daríamos muchos ahora mismo, por UN DÍA CUALQUIERA.

                                                                                                  

En Murcia a 6 de mayo de 2020


domingo, 17 de mayo de 2020

¡SANTIAGO Y CIERRA, ESPAÑA!, A LOS CAÍDOS:





No hace tanto tiempo en Rocroi (1643 Ardenas, Francia) los tercios españoles al mando de Francisco de Melo, Capitán General de los Tercios de Flandes, resistían inquebrantables el asedio del ejército francés. Ya sin caballería y fusilería, agotada toda munición, y bajo el grito de ¡Santiago y cierra, España!, formaban todos juntos, cerrados, hombro con hombro, sudor, miedo y valor, en una disciplinada formación de batalla que era el terror de Europa y del mundo y que los bandos franceses llegaron a describir, según las crónicas de la época como “murallas humanas”.    

 

Hoy, en el año 2020, hay algo al menos en lo que nada ha cambiado, asediados y acorralados por un virus, SARS-Cov-2 lo han llamado, seguimos siendo MURALLAS HUMANAS, con el mismo o similar miedo, pero también con el mismo arrojo y valor que entonces.

 

Los sanitarios, son ahora nuestro ejército de elite, sin duda el mejor del mundo, nuestros tercios, técnicamente preparados aunque absolutamente desprovistos, como en Rocroi o en la Batalla de Trafalgar, de los pertrechos necesarios para acometer la infección, pero con una firme determinación y una voluntad invencible al desaliento, resignados a su suerte y a cumplir con el  papel que les ha tocado en esta locura, contra todo y a pesar de todo, desamparados por la falta de prevención de nuestro Gobierno primero y el desabastecimiento posterior y negligente después.

 

Y junto a ellos Policías, Guardia Civil, Ejército, tantas veces ninguneados y despreciados por algunos, ahora nuestro escudo para garantizar suministros y frente a quienes incumplen las normas de confinamiento poniendo en riesgo a los demás. Por no hablar de todos los que forman esos servicios esenciales, ya no se nos olvidará nunca quienes son del sector primario, y entre ellos los agricultores y ganaderos, que importantes son, y teniéndolos frente a nuestras narices no lo veíamos. Ahora muchos ya sabemos cual es nuestro lugar, nuestro papel en el mundo, en esa “escala” de importancia, que cura de humildad tan necesaria.

 

Y junto a todos ellos miles de españoles confinados, sin distinción de clase y condición, el virus en eso está siendo muy democrático, manteniendo el tipo en un “catenaccio” en toda regla, igual que en Rocroi o como en la Batalla de Trafalgar, en realidad como siempre, resignados, cumpliendo las ordenes que nos dan, resistiendo.

 

No sabemos que nos deparará el futuro, muchos han visto de cerca la muerte y han vuelto, su vida ya no será igual, otros ya no están, nos han dejado para siempre y no tendrán una segunda oportunidad por eso merecen que los honremos especialmente.

 

Y es que en algo si hemos cambiado, las crónicas de la época con las limitaciones evidentes de tales momentos históricos y de medios permiten establecer con una extraordinaria aproximación a la realidad, las unidades que intervinieron en la batalla, su origen y número, los tomados como prisioneros, por no decir del número de cañones, arcabuces, infantes y caballería  y/o tesorería empleados o perdidos en la contienda, o en el mar: los navíos, sus capitanes y marinos, las formaciones y técnicas de guerra empleadas,  y como no como dato más importante en todos los casos el número de quienes dieron su vida en cada batalla, ganada o perdida, y sus nombres y apellidos, en muchos casos.

 

Hoy NO, con todos nuestros medios ilimitados “no podemos saber” con certeza a fecha de hoy cuantos son los fallecidos que ha provocado esta maldita infección, y lo peor es que no parece que importe a pesar de ser muchos más de los que nos dicen según Registro Civil y los registros oficiales de decesos, y las manifestaciones de todos los implicados en esta funesta  labor, médicos, forenses y funerarias fundamentalmente. Al parecer un “protocolo” en cuanto al modo de contabilización de éstos, según nos explica nuestro Gobierno, nos lo impide, aunque una cuestión de mera dignidad y decencia “quizás” nos obligue moralmente a saberlo. Sobre todo porque todos ello permanecen ocultos a los ojos de todos en una perversa estadística que se repite como un MANTRA en la que se habla en el día de hoy de “solo” 517 muertos, SOLO, utilizando los números para hablarnos de una CURVA que unas veces sube y ahora parece estabilizarse como una “meseta” y que se supone debe bajar, pero que está formada por miles de españoles muertos, MILES, apilados unos sobre los otros.

 

Dios mío que ganas de llorar.

 

Queremos saberlo porque detrás de todas esas inmisericordes cifras, detrás de esa letanía de porcentajes y números, hay vidas humanas, personas con nombres y apellidos, que eran padres, madres, hijos o abuelos, o todas esas cosas juntas. Y desearíamos poner rostro a esos HÉROES, representativos muchos de ellos de toda una generación ahora cuasi extinguida, que han muerto SOLOS, quizás apenas amparados por una mano envuelta en un guante de latex y una sonrisa desconocida tras una mascarilla y unas gafas.

 

Dios mío que ganas de llorar.

  

Que desamparo, que tristeza, que soledad ante tu propia muerte y que valentía para poder afrontarla así, solo, con tus creencias que te ayuden en ese duro trance o sin ellas, pero solo tú, cara a cara frente a ella, y probablemente sin haber previsto nada para proteger a los tuyos. Porque no nos ha dado tiempo. Por no hablar de los familiares y amigos de las victimas que en la inmensa mayoría de los casos no habrán podido ni despedirse, en una última conversación, una última frase o palabra de cariño, de aliento, de reconocimiento o quizás de reconciliación, en algún caso, con el que se va. 

 

Dios mío que ganas de gritar.

 

Tenemos derecho a saberlo porque aún en la derrota, y ésta lo es, como en Rocroi, como en Trafalgar, y quizás con más razón si cabe en ella, tenemos que honrar a quienes se fueron, a nuestros muertos, porque son nuestros, son nuestros héroes, de todos, y lo merecen. Que menos.


Que Dios los proteja, que nos proteja a todos. ¡Santiago y cierra, España!

 

                        "Por España, 

                        y el que quiera defenderla 

                        honrado muera, 

                        y el que traidor la abandone 

                        no tenga quien le perdone,

                        ni en Tierra Santa cobijo, 

                       ni una cruz en sus despojos, 

                       ni las manos de un buen hijo

                       para cerrarle los ojos"


                         Eduardo Marquina (Brindis a los tercios de Flandes)