sábado, 4 de julio de 2020

“EL HOMBRE SIN MIEDO”.





M.C.M. nació el 23/12/1972 en la Puerta de Orihuela, junto al barrio de la Fama en Murcia. Un barrio humilde, a veces incluso peligroso de la ciudad, del que él siempre presume con convicción. Nacer allí es como tener un máster en la vida que va impreso en tu ADN y él lo sabe, y en más de una ocasión lo recuerda con una sonrisa burlona dibujada en su rostro:  “Ten en cuenta Juan que yo me crié en la Puerta de Orihuela”

Normalmente una afirmación así es capaz de zanjar cualquier conversación de la índole que sea, especialmente si tú te criaste algunas calles más al centro, en realidad no tantas, pero entre las que hay un mundo de diferencia, o lo había entonces, En tales casos solo queda asumir con resignación y humildad la derrota. 

Se crió rodeado de los suyos y tuvo una infancia feliz. Sus abuelos vivían en el mismo edificio y sus tíos lo mimaron todo lo que quisieron. Estudio en el Colegio Parra en el Barrio de la Fama y pasaba los veranos en Los Alcázares, lugar que también adora.

Desde siempre se inició en sus dos aficiones favoritas, las ARTES MARCIALES y los CÓMICS, luego vinieron otras muchas. Tenía una imaginación desbordante, su madre dice que leía cómics antes de saber leer, directamente se los inventaba. Y era especialmente “movido”, siendo capaz de hacer una hoguera bajo su cama, o “coger prestado” dinero de su madre para comprar miles de soldados de plástico que acabarían protagonizando una epopéyica batalla, por no hablar de cuando metió un pato vivo en el congelador para investigar qué es lo que sucedía. Dejamos a la imaginación de cada uno lo que sucedió con el susodicho animal. Todo eso afortunadamente ya ha prescrito.

Aquella imaginación tuvo que ser “canalizada” por sus padres a través de los scouts, como única forma de liberar toda aquella adrenalina e inquietud, que aún hoy conserva en abundancia. También el deporte ayudaba en la tarea.

En 1977 un tío suyo lo llevó al cine al estreno de “Star-Wars”, película que le impactó sobremanera, algo que perdura en la actualidad, manteniéndose como un gran y ferviente aficionado de esta saga de aventuras. En su casa puede verse cuidadosamente colocado en su librería un enorme casco de Darth Vader, y otros objetos al uso, que muestra con orgullo al modo de un verdadero coleccionista. Por supuesto no se pierde ningún estreno.  Esta afición incluye algún escarceo importante con el mundo del “performance”, incluidos disfraces de Jedí, espadas láser y demás, y el contacto con algunas amistades “frikis”, que se mantienen en el anonimato. Quizás sea lo mejor. Este debe ser sin duda su único “Lado Oscuro”.

Con 16 años ya era cinturón negro de Karate, segundo dan, era bueno, competía y se vislumbraba ya un atleta de gran proyección. También practicaba la gimnasia deportiva.

Su grupo de amigos son “Los Waltris”, que vienen a ser una mezcla entre los “Goonies” de Spielberg y los más actuales “Toiss” de Neymar, pero con el aderezo murciano.  Para que me entiendan, según y como es mejor ni cruzárselos. Sus historias podrían dar lugar a un libro, de los GORDOS. A él lo llaman “El 33”, me disculparán si omito el motivo.

Su vida transcurría feliz dentro de las normalidades propias de su edad, es las que uno es ajeno a cualquier peligro. Sin embargo, todo aquello se truncó de pronto, a los 17 años, en un entreno de gimnasia sufrió un desafortunado accidente, haciendo un salto le fallo una de sus muñecas en el apoyo y cayo de bruces contra el suelo en un forzado escorzo que resultaría fatal. Aquel instante, cambiaría su vida para siempre. No sentía nada del cuello para abajo. El mundo se paró en seco.

Fue operado en la Arrixaca, el pronóstico era grave e incierto, nadie podía asegurarle si volvería a andar de nuevo. Tras la operación en la que le habían implantado unas fijaciones en sus cervicales, fue colocado en una plancha de metal en la que yacía completamente inmovilizado según exigía su recuperación, y en la que se le daba la vuelta cada cierto tiempo, permaneciendo en muchos casos mirando en dirección al suelo. Cuando los amigos iban a verlo y él se encontraba boca abajo, en esa especie de maquina infernal, se veían obligados en muchos casos a tumbarse sobre el suelo para poder verle el rostro.

No puedo ni imaginar lo que debió pasar por esa cabeza durante todo ese tiempo, en esa lenta e incierta recuperación, aunque le imagino haciéndose la eterna pregunta de “¿PORQUE A MI?”.

RENDIRSE, no obstante, no estaba entre sus opciones, al fin y al cabo, era de la Puerta de Orihuela y allí no te permiten esas licencias.

A todo aquello le siguió lo que sería aproximadamente UN AÑO de rehabilitación en el Hospital de parapléjicos de Toledo. El panorama de aquel sitio era sin duda descorazonador, pero al mismo tiempo había superado la primera fase de su recuperación, quedaba seguir luchando, buscar su oportunidad, la VIDA era demasiado hermosa para tirar la toalla. Llegó incluso a romperse los abductores de tanto ejercicio físico en esa lucha por recuperar la máxima movilidad posible. Sus padres se desplazaron a Toledo para estar con él, aunque al tiempo su padre tuvo que marcharse para continuar con su trabajo. Su madre quedó allí, a su lado.

Las horas pasaban lentas y se convertían en días y estos en semanas que completaban meses de incansables rutinas dirigidas a un único fin, poder andar por sus propios medios. Con suerte y un esfuerzo extraordinario fue poco a poco recuperando cierta movilidad, llegando a caminar de nuevo, aunque con las dificultades propias de una lesión medular parcial causante de una HEMIPLEJIA, que le mantienen hoy en día con una movilidad reducida en la parte izquierda de su cuerpo y sin apenas sensibilidad en toda su parte derecha. Apenas tendría 18 años. De ahí en adelante tendría que vivir con su DISCAPACIDAD FÍSICA, y ser consciente de eso, de tus limitaciones, no debe ser nada fácil.  

Su afán de superación, su voluntad inquebrantable y la disciplina propia de un deportista de “élite”, que es lo que siempre ha sido, antes y después de su fatídico accidente, es lo que le permitió salir de allí por su propio pie, a pesar de las secuelas sufridas.

Aquello no obstante, lograr “simplemente” andar, no le impidió sentirse culpable por ver que a muchos de aquellos que habían sido sus compañeros durante todo ese año no les acompañaría la misma “suerte”. Ahora tenía que enfrentarse a su VIDA en desigualdad de condiciones que el resto, o al menos eso podría parecer sobre el papel, aunque en realidad nos ha demostrado, y sigue haciéndolo, todo lo contrario, va siempre un paso por delante, como el que hubiera recorrido ya el camino antes.  

A la vuelta busca alternativas al karate, ya que le indican que con la lesión sufrida no es posible hacer artes marciales. Asume con resignación la situación, otra vez, que remedio, y empieza a hacer ESGRIMA adaptada con la que comienza a ganar campeonatos a nivel nacional, llegando a ser reconocido como deportista de alto rendimiento, siendo becado para entrenar en París. Llega a tener la acreditación de monitor y arbitro de esgrima. Con un amigo fundan la “Federación de Deportes para Discapacitados Físicos de la Región de Murcia”, con el fin de agrupar todos aquellos deportes susceptibles de ser adaptados a la discapacidad física. Es esa adaptación de las discapacidades, la suya propia y la de otros, al deporte y a la vida, lo que constituye para él sin duda una obsesión permanente. 

Paralelamente y tras una breve escaramuza en Derecho, carrera que empezó por contentar la ilusión de su padre, se licencia en Historia del Arte, que era lo que realmente le apasionaba.

Es durante esa época y con ocasión de la esgrima cuando conoce a su mujer Barbara, su fiel “escudera” sin la que nada hubiera sido posible, pues no hay Quijote sin Sancho que lo ampare en el camino. Contrae matrimonio con ella en el 2004, teniendo tres hijos, por este orden Barbara, Inés y Miguel, todos los cuales apuntan ya maneras de excepcionales deportistas. “De casta le viene al galgo”.

Traslada entonces muchas de sus energías a la que es una de sus grandes pasiones, el BUCEO, práctica deportiva para la que descubre que no necesita adaptación alguna. Para alguien que tiene problemas de movilidad la sensación de flotar bajo el agua, casi VOLAR, debe ser sin duda algo especial, la discapacidad desaparece y se siente uno más. Llega a ser buceador deportivo avanzado, sin adaptación alguna. De hecho aprovechando un Máster en Arqueología realizado tras la carrera y su experiencia como buceador realiza un trabajo de arqueología subacuática que es grabado para National Geografhic.

Tras la carrera en el 2002 aprueba su oposición de Técnico de Cultura del Ayuntamiento de Murcia a la primera y se incorpora a trabajar en él Informa-Joven con gran ilusión. Sin embargo en el 2010 vuelve a llevarse un golpe tremendo, recibe comunicación de la TGSS en la que se le informa de su JUBILACIÓN FORZOSA. Sus responsabilidades como funcionario le obligan a permanecer muchas horas sentado, algo contraindicado para sus secuelas, observándose que estas empeoran, lo que le obliga a alguna baja laboral involuntaria.

Probablemente alguien NORMAL habría asumido la jubilación, acompañada de las coberturas económicas oportunas, casi como algo natural incluso como algo bueno, como una especie de “vacaciones” con gastos pagados. Probablemente algún mediocre, incluso siendo capaz, habría perseguido tal resultado jubilatorio. Sin embargo estamos muy lejos de encontrarnos ante alguien que podamos calificar de NORMAL. Él se opone a la resolución firmemente, pero es una decisión administrativa ya tomada, fundada en criterios médicos, por lo que finalmente se ve obligado contra su voluntad a dejar su trabajo. Tanto esfuerzo parecía tirado al traste, pero eso no lo detiene. Otra vez toca empezar de nuevo.

Al conocerlo durante estos ya largos años tengo la intuición de que ÉL sabe y conoce desde el mismo instante de su lesión, quizás antes incluso, como algo innato que lleva dentro, que solo hay un camino, y que no hay tiempo para mirar atrás, pues solo hay una vida y no te queda otra que jugar la mano que te ha tocado en suerte, sea buena o mala. 

Es por eso que en ocasiones ante mi sorpresa y admiración por esa voluntad incansable de hacer siempre cosas, fueren las que fueren, a pesar de todas sus limitaciones, suele responderte de la forma MAS simple imaginable. Se gira encarándote, en ese gesto muy suyo en el que parece pueda incluso caer al suelo, aunque nunca lo haga, te mira con una mueca dibujada en su rostro resignado y te espeta en la cara sarcástico: “¡Y que quieres que haga Juan, algo tengo que hacer!”.

Pero eso no acaba aquí, sus aspiraciones en esa búsqueda de “la normalidad” le llevan incluso a intentar ESQUIAR, lo que le resulta completamente imposible, pues no hay adaptación a su lesión que lo permita. Pero lo intentó, lo juro. Hubiera pagado lo que fuera por verlo convertido en una deslizante bola de nieve.  

También es aficionado al GIMNASIO y ahora a la NATACIÓN como parte de una vida dedicada a la rehabilitación permanente de sus secuelas, y practica también AIKIDO. Es decir, puede coger una mosca al vuelo con dos palillos del chino en un movimiento seco, casi imperceptible al ojo humano. Como lo oyen. Es capaz de inmovilizarte con un simple chasquido de dos dedos girando sobre tu muñeca. Y puede cascar una nuez colocándola en ese espacio “blando” que queda entre el musculo braquiorradial y el bíceps del brazo. Esto último lo he visto con mis propios ojos y lo tengo grabado a fuego.

Pues bien, cuando ya parecía que lo habíamos visto todo vino su afición a la MÚSICA. Ahí es nada. Ya de por si tocar un instrumento puede resultar altamente complejo para una persona en sus plenas facultades, hacerlo por alguien con una movilidad limitada parecía sin duda imposible. Se matrícula en el conservatorio y empieza con el bombardino, luego pasa a la tuba y entra en la banda del conservatorio.

Este proyecto se trunca al hacer las pruebas de acceso al conservatorio superior, que requieren examinarse de piano. Dada su discapacidad ello resulta especialmente complejo, sin embargo no cunde al desaliento y presenta, tras arduas investigaciones, unas adaptaciones para piano desarrolladas por el japonés Thinai Takeo. En principio éstas parecen ser aceptadas, pero al evaluarlo no las tienen en cuenta y lo suspenden. Los pormenores de todo ello requerirían sin duda una nueva revisión por la injusticia de lo padecido, de nuevo un duro golpe, pero no hay lugar al desánimo.   

Después vinieron el inicio de sus estudios en Bellas Artes y ahora en Física. A lo Miguel Ángel Buonarroti, como si de un genio renacentista se tratara ha sido capaz de tocar casi todos los palos.

Por fin ha encontrado un entrenador de JUDO que le ha animado a volver a entrenar, Santi Hernández Romero, consiguiendo el cinturón negro de esta disciplina, siendo el primer murciano con discapacidad que lo consigue, algo por lo que ha obtenido un meritorio reconocimiento, que él ha vivido con la misma sencillez de siempre.

Durante estos meses de confinamiento en los que el miedo ha estado presente en todos nosotros de una manera o de otra, y en los que la Sociedad ha tenido la necesidad de buscar a sus referentes, a sus HÉROES, personificados con todo merecimiento en nuestro personal sanitario y demás servicios esenciales, he venido a reflexionar sobre todo ello, llegando a la conclusión, al menos propia, de que también deben ser nuestros referentes, nuestros HÉROES, si me permiten esa expresión, aquellos que nos inspiran con su actos, con su forma de afrontar la vida, quienes nos hacen ver lo pequeños y patéticos que somos porque en realidad nosotros no tenemos ningún problema, ninguna limitación que nos condicione y probablemente nos quejemos bastante más que aquellos que si la tienen.

Y sin duda quien protagoniza este relato es uno de esos HÉROES, uno de esos referentes anónimos de nuestra Sociedad. Por sus valores, su humildad y sencillez, por ese coraje y esa resignación ante las dificultades que la vida le ha puesto por delante y por esa voluntad y determinación de intentar superarlas siempre, del modo que sea, derribando barreras que parecían insalvables. Porque gente así es la que nos ayuda a ser mejores y a pensar que a veces son nuestros prejuicios y el MIEDO lo que nos atenaza e impide conseguir nuestros objetivos, hasta el punto de no intentar siquiera alcanzarlos.

Y normalmente estas personas viven de manera natural su grandeza, a veces no son capaces de atisbarla ni siquiera, porque forma parte de ellos mismos de una manera natural, como la piel que recubre el cuerpo, y no dan importancia alguna a lo que hacen, simplemente actúan y viven según su propia conciencia les da entender y al margen de cualquier reconocimiento de los demás porque no necesitan el elogio de nadie. Y ellos sin embargo NO LO SABEN, no saben que de algún modo sus actos son importantes porque inspiran a los demás, simplemente es así, aunque en realidad no pretendan ser ejemplo de nada.  

Y me disculparan que me haya referido al protagonista de nuestro relato por las siglas M.C.M. sin desvelar su identidad, aunque algunos pocos podáis quizás conocer a quien me refiero con los datos aportados, pero como cualquier HÉROE que se precie me veo obligado a preservar su “IDENTIDAD SECRETA” al igual que sucede con los superhéroes que pululan por los CÓMICS, que él tanto venera.

Actualmente podría verse a M.C.M. persona de carne y hueso de nuestra historia, en un tatami, en una sala de cine, quizá paseando entre nosotros, en muchos casos acompañado de su mujer e hijos o quizás solo, manejándose ayudado con su rodillera y una muleta, al modo de cómo lo hace en los cómics el Abogado ciego Matt Murdock, convertido de noche en el justiciero llamado DAREDEVIL, apodado el “HOMBRE SIN MIEDO” o el “DIABLO DE LA COCINA DEL INFIERNO”, por haber nacido curiosamente como el protagonista de nuestro relato también en un barrio humilde y peligroso, aunque lo sea en este caso de Nueva York, conocido como “Hells Kitchen” (la cocina del infierno). Este superhéroe fue creado en los 70 por Stan Lee y Bill Everette, llegando a ser dibujado nada menos que por el afamado Frank Miller, autor de historias que han llegado a la gran pantalla como “300” o “Sin City” y que fue quien realmente relanzó al personaje de este cómic cuando prácticamente estaba predestinado a su extinción.

Y de una forma paradójica en una mezcla increíble de realidad y ficción me apercibo de que  M.C.M. parece encarnar de una manera palpable a este superhéroe del universo Marvel, pues también como él resulta ser discapacitado como consecuencia de un desafortunado accidente, y de forma idéntica a éste se maneja con una muleta y tiene un talento especial para las artes marciales como sucede con nuestro protagonista, con el judo, el karate y el aikido, siendo certero esgrimista y experto buceador. Y es por todos esos motivos y en especial  por su determinación y coraje por lo que yo veo a M.C.M. como nuestro particular “HOMBRE SIN MIEDO” y todos estamos más seguros sabiendo que él está ahí con nosotros, luchando, viviendo, afrontando las dificultades, como siempre, y NADA NI NADIE va hacer que se RINDA, JAMAS, porque el es “EL DIABLO DE LA PUERTA DE ORIHUELA” y cuando cae vuelve a levantarse.

 

Gracias SENSEI. *


*NOTA: Literalmente, sensei significa “el que ha nacido antes” o desde la filosofía “el que ha recorrido el camino”.


            Comparativa de datos biográficos, habilidades y características entre DAREDEVIL y M.C.M.