viernes, 15 de enero de 2021

"EL 10"



DIEGO se despertó, sentía frio y todo a su alrededor estaba oscuro salvo una luz que se dibujaba al fondo, resplandeciente. Aquel refulgor le atraía como la gravedad atrae a los objetos hacia el suelo. Diego se sentía de un modo diferente, extraño, sorprendentemente en paz.

Se levantó y comenzó a caminar hacia aquella luz brillante a la que parecía dirigirle sin remedio aquel túnel. No parecía haber en realidad otra dirección posible y conforme avanzaba por aquel pasillo el suelo desaparecía bajo sus pies, impidiéndole volver hacia atrás. Se dio cuenta que el camino por el que discurría estaba lleno de espejos y que en ellos veía reflejados todos los recuerdos y momentos de su vida, que aparecían y desaparecían a una velocidad estratosférica. Aquello le hizo sonreír y llorar a un tiempo.

Tomo conciencia de que estaba transitando un camino sin retorno, No tenía sin embargo temor, ni miedo y se había esfumado de improviso esa punzada que le llevaba persiguiendo desde hacía ya tanto tiempo que no recordaba desde cuándo. Toda esa angustia parecía ya muy lejana, había desaparecido el dolor. Pensó que aquella vida ni siquiera para él había sido fácil.

Al llegar a lo que parecía el final del túnel se dio cuenta de que no podía pasar. Un enorme espejo en frente suya le bloqueaba el paso. Al mirarse en él se vio a sí mismo joven, de corto, con la equipación de la albiceleste, la que lucía en el Mundial de México 86. Sus medias estaban manchadas aún de hierba y a sus pies estaba una copa redonda y dorada, la Copa del Mundo.

Extendió entonces de manera inocente sus manos, y éstas, atravesando el espejo, lograron sorprendentemente arrancar la copa de la “imagen”. Pensó que no había visto algo tan hermoso jamás y abrazó “LA COPA” tan fuerte como si fuera la primera vez, a sabiendas de que en realidad sería esa la última ocasión en la que la contemplaría. La besó entonces y lentamente la depositó de nuevo dentro del espejo que estalló en mil pedazos de luz que le deslumbraron por completo.

Cuando recobró la visión, acercósele un Señor de un aspecto imponente con una gran barba castaña. Vestía una túnica parda y portaba un enorme libro que examinaba minuciosamente con  unos finos anteojos colocados en el filo de la punta de su nariz, a través de los cuales parecía contemplarle con cierto recelo.   

 

-  ¿Perdone joven podría Vd. indicarme su nombre completo?

-   Me llamo Diego, Diego Armando Maradona Sr. 

-   Si, correcto, aquí figura. Al que llaman “el pelusa”, “barrilete cósmico”. Le estábamos esperando. Lo suyo ha requerido de mucha burocracia. Pase.

 

Se disponía a continuar su camino cuando de súbito requirió de nuevo su presencia aquel enorme guardián, que agachándose para alcanzar su oído, mirando a ambos lados como asegurándose de que nadie pudiera escucharle, le dijo en voz muy baja a Diego:

 

-    Solo una cosa muchacho, aunque negaré haberlo dicho, aquel día, en aquel partido de cuartos ante Inglaterra, aquel dribling infinito, ese gol suyo, suspiró el guardián sonriente, en aquel instante, TODOS, incluido el mismísimo DIOS, fueron ARGENTINA y fueron sobre todo MARADONA. Y diciéndole esto extrajo de un enorme zurrón una pelota que depositó suavemente en las manos de Diego.  

-      Las canchas de futbol se encuentran al fondo a la derecha. Puede continuar. Disfrute de la ETERNIDAD.

-     Diego se marchó dando toques a aquel balón por un sendero de baldosas  amarillas surcado de ángeles que le miraban con sus caras resplandecientes. Diego sonreía y lloraba a un tiempo FELIZ. 


-     En el camino los ángeles cantaban a su paso:


                                                                                Traducción

             “Oh mama mama mama               Oh mamá, mamá, mamá

              Oh mama mama mama,               Oh mamá, mamá, mamá 

   Sai perchè mi batte il Corazon,   ¿Sabes por qué me late el corazón?    

               Ho visto Maradona,                        He visto a Maradona

               Ho visto Maradona,                        He visto a Maradona  

          Oh mama inamorato sono”           Oh mamá, enamorado estoy                                    

         

DESCANSE EN PAZ.  DIEGO ARMANDO MARADONA 30/10/1960 - 25/11/2020)


Nota: La canción citada se corresponde con un cántico de los tifosi del Nápoles a Diego. Pueden escucharlo en el enlace siguiente:   https://youtu.be/CedAArglsk8