M.C.M. nació el 23/12/1972 en la Puerta de Orihuela, junto al barrio de la Fama en Murcia. Un barrio humilde, a veces incluso peligroso de la ciudad, del que él siempre presume con convicción. Nacer allí es como tener un máster en la vida que va impreso en tu ADN y él lo sabe, y en más de una ocasión lo recuerda con una sonrisa burlona dibujada en su rostro: “Ten en cuenta Juan que yo me crié en la Puerta de Orihuela”.
Normalmente una afirmación así es capaz de zanjar cualquier conversación de la índole que sea, especialmente si tú te criaste algunas calles más al centro, en realidad no tantas, pero entre las que hay un mundo de diferencia, o lo había entonces, En tales casos solo queda asumir con resignación y humildad la derrota.
Se crió rodeado de
los suyos y tuvo una infancia feliz. Sus abuelos vivían en el mismo edificio y
sus tíos lo mimaron todo lo que quisieron. Estudio
en el Colegio Parra en el Barrio de la Fama y pasaba los veranos en Los
Alcázares, lugar que también adora.
Desde siempre se inició en sus dos aficiones
favoritas, las ARTES MARCIALES y los CÓMICS, luego vinieron otras muchas. Tenía
una imaginación desbordante, su madre dice que leía cómics antes de saber leer,
directamente se los inventaba. Y era especialmente “movido”, siendo capaz de
hacer una hoguera bajo su cama, o “coger prestado” dinero de su madre para
comprar miles de soldados de plástico que acabarían protagonizando una epopéyica
batalla, por no hablar de cuando metió un pato vivo en el congelador para
investigar qué es lo que sucedía. Dejamos a la imaginación de cada uno lo que
sucedió con el susodicho animal. Todo eso afortunadamente ya ha prescrito.
Aquella imaginación tuvo que ser “canalizada” por sus
padres a través de los scouts, como única forma de liberar toda aquella
adrenalina e inquietud, que aún hoy conserva en abundancia. También el deporte
ayudaba en la tarea.
En 1977 un tío suyo lo llevó al cine al estreno de “Star-Wars”,
película que le impactó sobremanera, algo que perdura en la actualidad,
manteniéndose como un gran y ferviente aficionado de esta saga de aventuras. En
su casa puede verse cuidadosamente colocado en su librería un enorme casco de Darth
Vader, y otros objetos al uso, que muestra con orgullo al modo de un verdadero
coleccionista. Por supuesto no se pierde ningún estreno. Esta afición incluye algún escarceo importante
con el mundo del “performance”, incluidos disfraces de Jedí, espadas láser y
demás, y el contacto con algunas amistades “frikis”, que se mantienen en el
anonimato. Quizás sea lo mejor. Este debe ser sin duda su único “Lado Oscuro”.
Con 16 años ya era cinturón negro de Karate,
segundo dan, era bueno, competía y se vislumbraba ya un atleta de gran
proyección. También practicaba la gimnasia deportiva.
Su grupo de amigos son “Los Waltris”, que
vienen a ser una mezcla entre los “Goonies” de Spielberg y los más actuales “Toiss”
de Neymar, pero con el aderezo murciano. Para que me entiendan, según y como es mejor ni
cruzárselos. Sus historias podrían dar lugar a un libro, de los GORDOS. A él lo
llaman “El 33”, me disculparán si omito el motivo.
Su vida transcurría feliz dentro de las normalidades
propias de su edad, es las que uno es ajeno a cualquier peligro. Sin embargo, todo
aquello se truncó de pronto, a los 17 años, en un entreno de gimnasia sufrió
un desafortunado accidente, haciendo un salto le fallo una de sus muñecas en el
apoyo y cayo de bruces contra el suelo en un forzado escorzo que resultaría
fatal. Aquel instante, cambiaría su vida para siempre. No sentía nada del
cuello para abajo. El mundo se paró en seco.
Fue operado en la Arrixaca, el pronóstico era grave e incierto,
nadie podía asegurarle si volvería a andar de nuevo. Tras la operación en la
que le habían implantado unas fijaciones en sus cervicales, fue colocado en una
plancha de metal en la que yacía completamente inmovilizado según exigía su
recuperación, y en la que se le daba la vuelta cada cierto tiempo,
permaneciendo en muchos casos mirando en dirección al suelo. Cuando los amigos
iban a verlo y él se encontraba boca abajo, en esa especie de maquina infernal,
se veían obligados en muchos casos a tumbarse sobre el suelo para poder verle el
rostro.
No puedo ni imaginar lo que debió pasar por esa cabeza
durante todo ese tiempo, en esa lenta e incierta recuperación, aunque le
imagino haciéndose la eterna pregunta de “¿PORQUE A MI?”.
RENDIRSE, no
obstante, no estaba entre sus opciones, al fin y al cabo, era de la Puerta de
Orihuela y allí no te permiten esas licencias.
A todo aquello le siguió lo que sería aproximadamente UN
AÑO de rehabilitación en el Hospital de parapléjicos de Toledo. El panorama de
aquel sitio era sin duda descorazonador, pero al mismo tiempo había superado la
primera fase de su recuperación, quedaba seguir luchando, buscar su
oportunidad, la VIDA era demasiado hermosa para tirar la toalla. Llegó incluso
a romperse los abductores de tanto ejercicio físico en esa lucha por recuperar la
máxima movilidad posible. Sus
padres se desplazaron a Toledo para estar con él, aunque al tiempo su padre
tuvo que marcharse para continuar con su trabajo. Su madre quedó allí, a su
lado.
Las horas pasaban lentas y se convertían en días y
estos en semanas que completaban meses de incansables rutinas dirigidas a un
único fin, poder andar por sus propios medios. Con suerte y un esfuerzo
extraordinario fue poco a poco recuperando cierta movilidad, llegando a caminar
de nuevo, aunque con las dificultades propias de una lesión medular parcial
causante de una HEMIPLEJIA, que le mantienen hoy en día con una
movilidad reducida en la parte izquierda de su cuerpo y sin apenas sensibilidad
en toda su parte derecha. Apenas tendría 18 años. De ahí en adelante tendría
que vivir con su DISCAPACIDAD FÍSICA, y ser consciente de eso, de tus
limitaciones, no debe ser nada fácil.
Su afán de superación, su voluntad inquebrantable y la
disciplina propia de un deportista de “élite”, que es lo que siempre ha sido,
antes y después de su fatídico accidente, es lo que le permitió salir de allí
por su propio pie, a pesar de las secuelas sufridas.
Aquello no obstante, lograr “simplemente” andar, no le
impidió sentirse culpable por ver que a muchos de aquellos que habían sido sus
compañeros durante todo ese año no les acompañaría la misma “suerte”. Ahora
tenía que enfrentarse a su VIDA en desigualdad de condiciones que el resto, o
al menos eso podría parecer sobre el papel, aunque en realidad nos ha demostrado,
y sigue haciéndolo, todo lo contrario, va siempre un paso por delante, como el
que hubiera recorrido ya el camino antes.
A la vuelta busca alternativas al karate, ya que le indican
que con la lesión sufrida no es posible hacer artes marciales. Asume con
resignación la situación, otra vez, que remedio, y empieza a hacer ESGRIMA
adaptada con la que comienza a ganar campeonatos a nivel nacional, llegando a
ser reconocido como deportista de alto rendimiento, siendo becado para entrenar
en París. Llega a tener la acreditación de monitor y arbitro de esgrima. Con un
amigo fundan la “Federación de Deportes para Discapacitados Físicos de la
Región de Murcia”, con el fin de agrupar todos aquellos deportes
susceptibles de ser adaptados a la discapacidad física. Es esa adaptación de
las discapacidades, la suya propia y la de otros, al deporte y a la vida, lo
que constituye para él sin duda una obsesión permanente.
Paralelamente y tras una breve escaramuza en Derecho, carrera
que empezó por contentar la ilusión de su padre, se licencia en Historia del
Arte, que era lo que realmente le apasionaba.
Es durante esa época y con ocasión de la esgrima
cuando conoce a su mujer Barbara, su fiel “escudera” sin la que nada hubiera
sido posible, pues no hay Quijote sin Sancho que lo ampare en el camino. Contrae
matrimonio con ella en el 2004, teniendo tres hijos, por este orden Barbara,
Inés y Miguel, todos los cuales apuntan ya maneras de excepcionales
deportistas. “De casta le viene al galgo”.
Traslada entonces muchas de sus energías a la que es una de
sus grandes pasiones, el BUCEO, práctica deportiva para la que
descubre que no necesita adaptación alguna. Para alguien que tiene problemas de
movilidad la sensación de flotar bajo el agua, casi VOLAR, debe ser sin duda
algo especial, la discapacidad desaparece y se siente uno más. Llega a ser buceador deportivo avanzado, sin
adaptación alguna. De hecho aprovechando un Máster en
Arqueología realizado tras la carrera y su experiencia como buceador realiza un
trabajo de arqueología subacuática que es grabado para National Geografhic.
Tras la carrera en el 2002 aprueba su oposición de Técnico de
Cultura del Ayuntamiento de Murcia a la primera y se incorpora a trabajar en él
Informa-Joven con gran ilusión. Sin embargo en el 2010 vuelve a llevarse un
golpe tremendo, recibe comunicación de la TGSS en la que se le informa de su JUBILACIÓN FORZOSA. Sus responsabilidades como funcionario le obligan a permanecer muchas
horas sentado, algo contraindicado para sus secuelas, observándose que estas
empeoran, lo que le obliga a alguna baja laboral involuntaria.
Probablemente alguien NORMAL habría asumido la jubilación,
acompañada de las coberturas económicas oportunas, casi como algo natural
incluso como algo bueno, como una especie de “vacaciones” con gastos pagados. Probablemente
algún mediocre, incluso siendo capaz, habría perseguido tal resultado
jubilatorio. Sin embargo estamos muy lejos de encontrarnos ante alguien que
podamos calificar de NORMAL. Él se opone a la resolución firmemente, pero es una
decisión administrativa ya tomada, fundada en criterios médicos, por lo que finalmente
se ve obligado contra su voluntad a dejar su trabajo. Tanto esfuerzo parecía
tirado al traste, pero eso no lo detiene. Otra vez toca empezar de nuevo.
Al conocerlo durante estos ya largos años tengo la intuición
de que ÉL sabe y conoce desde el mismo instante de su lesión, quizás antes
incluso, como algo innato que lleva dentro, que solo hay un camino, y que no
hay tiempo para mirar atrás, pues solo hay una vida y no te queda otra que
jugar la mano que te ha tocado en suerte, sea buena o mala.
Es por eso que en ocasiones ante mi sorpresa y admiración por
esa voluntad incansable de hacer siempre cosas, fueren las que fueren, a pesar
de todas sus limitaciones, suele responderte de la forma MAS simple
imaginable. Se gira encarándote, en ese gesto muy suyo en el que parece pueda
incluso caer al suelo, aunque nunca lo haga, te mira con una mueca dibujada en
su rostro resignado y te espeta en la cara sarcástico: “¡Y que quieres que haga
Juan, algo tengo que hacer!”.
Pero eso no acaba aquí, sus aspiraciones en esa búsqueda de
“la normalidad” le llevan incluso a intentar ESQUIAR, lo que le resulta
completamente imposible, pues no hay adaptación a su lesión que lo permita.
Pero lo intentó, lo juro. Hubiera pagado lo que fuera por verlo convertido en
una deslizante bola de nieve.
También es aficionado al GIMNASIO y ahora a la NATACIÓN como parte de una vida dedicada a la rehabilitación permanente de sus secuelas,
y practica también AIKIDO. Es decir, puede coger una mosca al
vuelo con dos palillos del chino en un movimiento seco, casi imperceptible al
ojo humano. Como lo oyen. Es capaz de inmovilizarte con un simple chasquido de
dos dedos girando sobre tu muñeca. Y puede cascar una nuez colocándola en ese
espacio “blando” que queda entre el musculo braquiorradial y el bíceps del
brazo. Esto último lo he visto con mis propios ojos y lo tengo grabado a fuego.
Pues bien, cuando ya parecía que lo habíamos visto todo vino
su afición a la MÚSICA. Ahí es nada. Ya de por si tocar un
instrumento puede resultar altamente complejo para una persona en sus plenas
facultades, hacerlo por alguien con una movilidad limitada parecía sin duda
imposible. Se matrícula en el conservatorio y
empieza con el bombardino, luego pasa a la tuba y
entra en la banda del conservatorio.
Este proyecto se trunca al hacer las pruebas de acceso
al conservatorio superior, que requieren examinarse de piano. Dada su
discapacidad ello resulta especialmente complejo, sin embargo no cunde al
desaliento y presenta, tras arduas investigaciones, unas adaptaciones para
piano desarrolladas por el japonés Thinai Takeo. En principio éstas parecen ser
aceptadas, pero al evaluarlo no las tienen en cuenta y lo suspenden. Los
pormenores de todo ello requerirían sin duda una nueva revisión por la
injusticia de lo padecido, de nuevo un duro golpe, pero no hay lugar al desánimo.
Después vinieron el inicio de sus estudios en Bellas
Artes y ahora en Física. A lo Miguel Ángel Buonarroti, como si de un genio
renacentista se tratara ha sido capaz
de tocar casi todos los palos.
Por fin ha
encontrado un entrenador de JUDO que le ha animado a volver a
entrenar, Santi Hernández Romero, consiguiendo el cinturón negro de esta
disciplina, siendo el primer murciano con discapacidad que lo consigue,
algo por lo que ha obtenido un meritorio reconocimiento, que él ha vivido con
la misma sencillez de siempre.
Durante estos meses de confinamiento en los que el
miedo ha estado presente en todos nosotros de una manera o de otra, y en los
que la Sociedad ha tenido la necesidad de buscar a sus referentes, a sus HÉROES,
personificados con todo merecimiento en nuestro personal sanitario y demás servicios esenciales, he venido a
reflexionar sobre todo ello, llegando a la conclusión, al menos propia, de que también
deben ser nuestros referentes, nuestros HÉROES, si me permiten esa expresión, aquellos
que nos inspiran con su actos, con su forma de afrontar la vida, quienes nos
hacen ver lo pequeños y patéticos que somos porque en realidad nosotros no
tenemos ningún problema, ninguna limitación que nos condicione y probablemente
nos quejemos bastante más que aquellos que si la tienen.
Y sin duda quien protagoniza este relato es uno de
esos HÉROES, uno de esos referentes anónimos de nuestra Sociedad. Por sus
valores, su humildad y sencillez, por ese coraje y esa resignación ante las
dificultades que la vida le ha puesto por delante y por esa voluntad y
determinación de intentar superarlas siempre, del modo que sea, derribando
barreras que parecían insalvables. Porque gente así es la que nos ayuda a
ser mejores y a pensar que a veces son nuestros prejuicios y el MIEDO lo que
nos atenaza e impide conseguir nuestros objetivos, hasta el punto de no
intentar siquiera alcanzarlos.
Y normalmente estas personas viven de manera natural
su grandeza, a veces no son capaces de atisbarla ni siquiera, porque forma
parte de ellos mismos de una manera natural, como la piel que recubre el cuerpo,
y no dan importancia alguna a lo que hacen, simplemente actúan y viven según su
propia conciencia les da entender y al margen de cualquier reconocimiento de
los demás porque no necesitan el elogio de nadie. Y ellos sin embargo NO LO
SABEN, no saben que de algún modo sus actos son importantes porque inspiran a
los demás, simplemente es así, aunque en realidad no pretendan ser ejemplo de
nada.
Y me disculparan que me haya referido al protagonista de
nuestro relato por las siglas M.C.M. sin desvelar su identidad,
aunque algunos pocos podáis quizás conocer a quien me refiero con los datos
aportados, pero como cualquier HÉROE que se precie me veo obligado a preservar
su “IDENTIDAD SECRETA” al igual que sucede con los superhéroes que
pululan por los CÓMICS, que él tanto venera.
Actualmente podría verse a M.C.M. persona de carne y hueso de nuestra historia, en un tatami,
en una sala de cine, quizá paseando entre nosotros, en muchos casos acompañado
de su mujer e hijos o quizás solo, manejándose ayudado con su rodillera y una
muleta, al modo de cómo lo hace en los cómics el Abogado ciego Matt
Murdock, convertido de noche en el justiciero llamado DAREDEVIL, apodado el “HOMBRE SIN MIEDO” o el “DIABLO DE LA COCINA DEL INFIERNO”, por haber nacido curiosamente como el protagonista de
nuestro relato también en un barrio humilde y peligroso, aunque lo sea
en este caso de Nueva York, conocido como “Hells Kitchen” (la cocina del
infierno). Este superhéroe
fue creado en los 70 por Stan Lee y Bill Everette, llegando a ser dibujado nada
menos que por el afamado Frank Miller, autor de historias que han llegado a la
gran pantalla como “300” o “Sin City” y que fue quien realmente
relanzó al personaje de este cómic cuando prácticamente estaba predestinado a
su extinción.
Y de una forma paradójica en una mezcla increíble de realidad
y ficción me apercibo de que M.C.M. parece encarnar de una manera palpable a este superhéroe del
universo Marvel, pues también como él resulta ser discapacitado como
consecuencia de un desafortunado accidente, y de forma idéntica a éste se maneja
con una muleta y tiene un talento especial para las artes marciales
como sucede con nuestro protagonista, con el judo, el karate y el aikido,
siendo certero esgrimista y experto buceador. Y es por todos esos motivos y en
especial por su determinación y coraje por
lo que yo veo a M.C.M. como nuestro particular “HOMBRE SIN MIEDO” y todos
estamos más seguros sabiendo que él está ahí con nosotros, luchando, viviendo,
afrontando las dificultades, como siempre, y NADA NI NADIE va hacer que se RINDA,
JAMAS, porque el es “EL DIABLO DE LA PUERTA
DE ORIHUELA” y cuando cae vuelve a levantarse.
Gracias SENSEI. *
*NOTA: Literalmente, sensei significa “el que ha nacido antes” o desde la filosofía “el que ha recorrido el camino”.
Comparativa de datos biográficos, habilidades y características entre DAREDEVIL y M.C.M.
Sin duda un ejemplo e inspiración para todos. Un fuerte abrazo para MCM.
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