lunes, 8 de junio de 2020

“TEBEOS”




         

                              

La situación actual nos ha llevado a la nostalgia de recordar entre otras cosas aquellos años en los que siendo un niño al principio y adolescente después, te acercabas como rutina auto-impuesta al quiosco a comprar tus “tebeos” con verdadera veneración. Cada uno de aquellos “cómics ” era un tesoro, y esperabas algún desenlace fatídico o airoso de tus héroes en cualquier aventura. Vivías desencajado la muerte de Gwen Stacy, la del Capitán Marvel o Jean Grey y con ilusión la boda de Peter Parker con la bella pelirroja Mary Jane Watson. 
 
Aunque el género del cómic resulte ser en general despreciado por la gente “culta” lo cierto es que aquellas historias, sin duda realizadas con un fin lúdico, no muestran un universo plano, en muchos casos encarnan valores universales como la justicia, la igualdad, la superación, el compañerismo, el deber, personificadas en héroes varios, a veces atormentados por su pasado del que buscan redimirse, personajes que evolucionan durante el tiempo, pasando por momentos oscuros y cambian y se transforman, crecen, evolucionan, ríen, sufren y a veces, no muchas, pierden, e incluso hasta mueren.

Entonces no había Netflix, ni HBO, aquello era más artesanal, te acercabas a “La Habichuela” en Trapería y a otros lugares cuyo nombre ya ni recuerdo, y comenzabas lentamente con la liturgia de examinar los tebeos de la semana, a veces eso exigía incluso ponerte de puntillas para alcanzar las estanterías superiores donde asomaba lo que parecía algo interesante pues no alcanzabas, bajo la mirada siempre recelosa del quiosquero. Era mágico el proceso de echar esa ojeada minuciosa acompañada del sonido y tacto áspero de esas páginas, creo todavía poder olerlas. Contabas el dinero para valorar hasta donde podía alcanzar la “pesca” de esa jornada. El proceso de descarte era duro y la alegría se hacía inmensa cuando había un tomo gordo encuadernado de esos de cinco números seguidos, el corazón se te salía del pecho.

En estos últimos meses he vuelto a comprar algunos cómics e incluso a leerlos, como otra manera de “solventar” el confinamiento. La lectura se hace difícil con niños pequeños y el cómic no exige tanta atención ni dedicación lo que en cierto modo es un alivio dadas las circunstancias. Incluso he logrado rescatar y completar, aunque con gran dificultad, alguna colección que tenía mitificada y que había llegado a buscar de manera recurrente durante años en ferias del libro y demás.
 
Una de las primeras cosas que hice al nacer Juan, algo nada útil a efectos prácticos, fue comprar todos los tebeos de "Tintín", a los que mis hermanos recuerdo se referían como los "tintines" y por supuesto también toda la colección de "Asterix". Y mantengo créanme la ilusión de ese instante en el que mis hijos debidamente preparados y suficientemente responsables abran esas páginas que son la puerta a otros mundos llenos de imaginación y aventuras.  

De un modo absolutamente inconsciente, natural y espontáneo, solo valorado ahora en su justa medida, hemos vivido a tiempo presente guiones, historias y dibujos que en si mismo son verdaderas obras de arte del género, de la mano de Stan Lee, Frank Miller, Hergue, John Byrne, Chris Claremont, Jhon Romitta, Goszinny y Uderzo, Todd McFarlane y un largo etcetera. 
 
Recuerdo perfectamente mi primer cómic, era un tomo de cinco números de “Spiderman” que me compró mi padre en Santiago de la Ribera, en una librería que había justo detrás de la iglesia del pueblo.  La encuadernación desapareció por el desgaste, aunque conservo esos cinco cómics como si fueran el Santo Grial. Están ahí, en nuestra librería de casa, a veces los cojo, los ojeo y sonrío.
  
Ahí empezó esta afición, que me acompañó durante muchos años, y que luego abandoné. Esos cómics no permanecen arrumbados en algún sitio cubiertos de polvo, están cuidadosamente ordenados por tamaños y por “sagas” o personajes y todos ellos en riguroso orden cronológico se exhiben con humilde orgullo. Son sagrados. Aunque doy por hecho que pocos lo comprendan.


¿Y tú qué? ¿Eres de tebeos?.  




Relato dedicado a Stan Lee 28/12/1922 - 12/11/2018.


Nota: En la imagen que encabeza este relato las portadas de tres de mis primeros cómics de "Spiderman". (Comics Forum).




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