viernes, 20 de noviembre de 2020

"UBUNTU"

 



No hará más de una semana, estaba viendo una serie documental de Netflix llamada “The Playbook”, en el primero de sus episodios el que fuera entrenador de los Boston Celtics en la NBA, Doc. Rivers, utilizaba la expresión “UBUNTU” para referirse a una especie de filosofía inspiradora de origen africano útil para afrontar los retos de la vida, entre ellos los deportivos, y por supuesto los humanos.

Mi primera reacción fue de cierta incredulidad y sorpresa, pero aquello despertó mi curiosidad.

Al parecer según describía el propio entrenador Rivers el Ubuntu se convirtió en una guía para aquellos extraordinarios jugadores de baloncesto, entre los que se encontraban Paul Pierce, Kevin Garnett y Ray Allen, ahí es nada. Aquel talento debidamente encauzado llevó a los Boston Celtics a levantar su decimotercer anillo de la NBA en la temporada baloncestística de aquel año 2008, nada menos que frente a los Ángeles Lakers de Kobe Bryant. Lo cierto es que aquellos jugadores al comenzar cada partido salían al campo gritando al unísono ¡¡¡one, two, three, Ubuntu!!!.

Tengo que decir que soy bastante escéptico respecto de determinados personajes-gurús del mundo del marketing y del coaching. Reconozco que tanta avalancha motivacional de positividad y buen “rollismo”, a veces me abruma, me desconcierta, y siempre intuyo en todo ello a algún “aprovechategui” de la debilidad e imbecilidad humana. No en vano aquellos Boston Celtics eran ante todo un equipazo, así que déjate de "Ubuntus" e historias.

Pero a pesar de todos estos sentimientos contradictorios ya era demasiado tarde, quedé prendado del sonido tranquilo y a la vez enérgico de esa palabra casi mágica: “UBUNTU”, y de las explicaciones que sobre su significado vinieron después, hasta el punto de despertarme en ocasiones entre sudores fríos gritando ¡¡¡Ubuntu!!! ¡¡¡Ubuntu!!!.

Así que me he visto en la necesidad terapéutica de escribir sobre ello, como el que tiene una corazonada, un presentimiento, como si quizás ahí estuviera la solución a todos nuestros muchos problemas, al fin y al cabo a veces las grandes cosas surgen de las ideas más pequeñas o aparentemente más simples.

Me froté las manos impaciente y recogí algunas definiciones que pretenden explicar el significado de la palabra Ubuntu, pues no tiene una descripción precisa. Quizás ahí este su “magia”. Podrían ser las siguientes, entre otras:


  "Si todos ganan, tú ganas".

· "Una persona se hace humana a través de las otras personas".

  “Hay que aprender de otros seres humanos para convertirse en ser humano”

·  “No puedo ser todo lo que soy a menos que seáis todo lo que sois”.

·  “Cuanto mejor eres tú mejor soy yo”.

·  "Una persona es persona en razón de las otras personas".

·  "Yo soy lo que soy en función de lo que todas las personas somos”.

·  “Yo soy porque nosotros somos, y dado que somos, entonces yo soy.”

·  “Si tu sufres yo sufro”.

·  "El bien común, es el bien propio".

 

Me metí de lleno en materia e investigando un poco comprendí que el Ubuntu no era ninguna “coña marinera”, era algo serio. Se trata de una filosofía con arraigo en algunas etnias del Sur de África como la seguida entre otros por Nelson Mandela. El propio Mandela y Desmond Tutu utilizaron precisamente la filosofía Ubuntu, de origen zulú, para a partir de sus principios lograr la pacífica coexistencia de una Sociedad Sudafricana tremendamente dividida en clanes que se mataban entre sí y víctima del apartheid, durante el difícil proceso de democratización de la República Sudafricana.

En este sentido, siendo práctico, comprendí que el Ubuntu había sido testado con éxito en condiciones de gran estrés y conflictividad social y eso daba ya algunas garantías serias éxito, al margen de Doc. Rivers.  

Pero, ¿de qué carajo estamos hablando? UBUNTU viene a significar básicamente, que todos nosotros somos más que nuestro propio y pequeño ombligo, conformamos un todo, de modo que cada individuo, cada persona, viene a realizarse a través de los actos de los demás individuos y personas, y no solo a través de sus propios actos. Como si fuéramos todos un mismo organismo vivo, cuando el grupo, la comunidad ganan, mejoran, avanzan, crecen y se desarrollan también lo hacen cada una de las personas e individuos que la conforman. Del mismo modo cuando uno de los individuos sufre también lo hace la comunidad o el grupo. La persona se desarrolla y evoluciona y se hace humana a través de las otras personas e individuos, no al margen de éstos.

Ese sentimiento que pone en el foco el bien común por encima del bien personal de cada individuo hace desaparecer milagrosamente el ego, el individualismo y el egoísmo mal entendidos y hace crecer valores como la empatía, el respeto, el compañerismo, la solidaridad, la lealtad, la humildad, el trabajo en equipo y el bien común. Nadie puede sentirse amenazado o sentir envidia del éxito del otro pues cuanto mejor eres tú, mejor soy yo. Y cuando alguien tiene un problema o sufre no se siente solo y abandonado pues se ve arropado por el grupo. Cada uno ocupa su lugar, como un conjunto de piezas de un puzle que encajan perfectamente.

En un momento como el que estamos viviendo, todos estos valores, que son fines en sí mismos, me parecieron algo extraordinariamente esclarecedor, era como encajarle el zapato perdido al pie de la cenicienta. 

Y es que nos encontramos con una Sociedad tremendamente polarizada, tensa, ante un estado fallido representado por un Parlamento que genera ya poca credibilidad, y en una situación yo diría casi prebélica y eso hay que decirlo, aunque de miedo y me entristezca hacerlo. Nos encontramos con una crisis sanitaria extraordinaria pero también con una crisis de valores sin precedentes y en ello somos todos participes o responsables en mayor o menor medida, por acción u omisión.

Nos encontramos además dirigidos por personas que claramente en muchos casos “no son los mejores”, cuya toma de decisiones parece estar más bien presidida por criterios oportunistas, cortoplacistas, guiados por las opiniones de sociólogos y que persiguen no el bien común, sino sacar tajada de cada situación, a golpe de tweet, con un solo dogma: la perpetuación en el poder a toda costa. No hay dignidad, ni educación, ni palabra, ha desaparecido la coherencia como valor de la persona, no hay respeto al adversario ni a las instituciones que tanto tiempo nos ha costado crear, ni siquiera hay respeto por los ancianos, ni por los niños, ni por los muertos. Es tan crudo y tan real como eso, ya vale todo, incluso la difamación como arma, lo importante es ganar. No importa cómo conseguirlo.

La Sociedad ni ha sido ni será nunca perfecta, por lo que todo lo dicho quizá haya podido existir siempre en cierto modo, pero se mantenían intactos ciertos códigos de conducta y valores, ciertos límites inquebrantables obvios. Pero todo eso ha quedado superado hace mucho tiempo. Algo parece se ha quebrado de un modo casi definitivo y no sabemos si hay vuelta atrás.

Quizás por ello, una vez tocado fondo, porque MALDITA SEA estamos tocando fondo en todos los sentidos, haya que buscar la solución en las cuestiones más elementales. Hay que dejar de lado lo sofisticado, ya pasó el tiempo de eso, e ir a la esencia, al origen, a la raíz, al alma, a la simplicidad más vulgar de las cosas y ahí, en el fondo del “armario” quizás pueda estar el BIEN COMUN entendido como bien propio, como paradigma de las cosas. Llámalo UBUNTU, quizás, ¿y porque no?.

Así que ya da igual todo. Da igual que seas de derechas o de izquierdas, liberal, socialdemócrata, de la concertada, de la pública o de la puñetera Universidad de Standford, hípster, indie o  heavy, vegano, animalista o banderillero, no importa si eres monárquico, republicano o nacionalista, dan igual tus preferencias sexuales, tu color, tu raza o etnia, da igual si eres de Coca-Cola o de Pepsi, de Trump o Biden o de ninguno de ambos, que seas abstemio, de Estrella de Levante o de Cruzcampo (tú sabrás lo que haces), es indiferente que seas del Barca, merengue o del Real Murcia, da igual si crees en Dios, en Buda o eres agnóstico, en realidad no importa. Puedes ser todo eso o quizás nada de eso, o ser otras muchas cosas, pero sobre todo y ante todo y al margen de todo, intentemos no pensar solo en nosotros mismos y en salvar nuestro culo. SEAMOS UBUNTU, ¿De acuerdo?. Quizás eso nos ayude un poco, aunque solo sea un poco, a TODOS.  

 

       HOY EMPIEZA UN NUEVO DIA. ASI QUE SAL AHÍ FUERA Y GRITA.

 

      ¡¡¡ONE, TWO, THREE, UBUNTU!!!.

 

    NOTA:  El arzobispo y también Premio Nobel de la Paz, el sudafricano Desmond Tutu lo expresó así: 

“Una persona con Ubuntu es abierta y está disponible para los demás, respalda a los demás, no se siente amenazado cuando otros son capaces y son buenos en algo, porque está seguro de sí mismo ya que sabe que pertenece a una gran totalidad, que se decrece cuando otras personas son humilladas o menospreciadas, cuando otros son torturados u oprimidos”.

 

5 comentarios:

  1. Gracias por compartir significado de Ubuntu. Desde luego que nos iría mucho mejorcomo Sociedad si todos intentáramos aplicar esa filosofía!!!

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  2. Muchas gracias a vosotros por vuestros comentarios. Llámalo Ubuntu o como quieras la realidad es que tenemos que cambiar y mucho.

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  3. Luis Sánchez del Campo25 de noviembre de 2020 a las 6:09

    Me encanta UBUNTU Juan!. Es como la empatía pero un poco más allá. Enhorabuena por el Blog, menudo descubrimiento!. Un abrazo y mucho UBUNTU!!

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  4. Muchas gracias Luis!!!. Me emociona que te haya gustado. Otro abrazo para ti. UBUNTU!!!.

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