No hace tanto tiempo en Rocroi (1643 Ardenas, Francia) los tercios españoles al mando de Francisco de Melo, Capitán General de los Tercios de Flandes, resistían inquebrantables el asedio del ejército francés. Ya sin caballería y fusilería, agotada toda munición, y bajo el grito de ¡Santiago y cierra, España!, formaban todos juntos, cerrados, hombro con hombro, sudor, miedo y valor, en una disciplinada formación de batalla que era el terror de Europa y del mundo y que los bandos franceses llegaron a describir, según las crónicas de la época como “murallas humanas”.
Hoy, en el año 2020, hay algo al menos en lo que nada ha cambiado, asediados y acorralados por un virus, SARS-Cov-2 lo han llamado, seguimos siendo MURALLAS HUMANAS, con el mismo o similar miedo, pero también con el mismo arrojo y valor que entonces.
Los sanitarios, son ahora nuestro ejército de elite, sin duda el mejor del mundo, nuestros tercios, técnicamente preparados aunque absolutamente desprovistos, como en Rocroi o en la Batalla de Trafalgar, de los pertrechos necesarios para acometer la infección, pero con una firme determinación y una voluntad invencible al desaliento, resignados a su suerte y a cumplir con el papel que les ha tocado en esta locura, contra todo y a pesar de todo, desamparados por la falta de prevención de nuestro Gobierno primero y el desabastecimiento posterior y negligente después.
Y junto a ellos Policías, Guardia Civil, Ejército, tantas veces ninguneados y despreciados por algunos, ahora nuestro escudo para garantizar suministros y frente a quienes incumplen las normas de confinamiento poniendo en riesgo a los demás. Por no hablar de todos los que forman esos servicios esenciales, ya no se nos olvidará nunca quienes son del sector primario, y entre ellos los agricultores y ganaderos, que importantes son, y teniéndolos frente a nuestras narices no lo veíamos. Ahora muchos ya sabemos cual es nuestro lugar, nuestro papel en el mundo, en esa “escala” de importancia, que cura de humildad tan necesaria.
Y junto a todos ellos miles de españoles confinados, sin distinción de clase y condición, el virus en eso está siendo muy democrático, manteniendo el tipo en un “catenaccio” en toda regla, igual que en Rocroi o como en la Batalla de Trafalgar, en realidad como siempre, resignados, cumpliendo las ordenes que nos dan, resistiendo.
No sabemos que nos deparará el futuro, muchos han visto de cerca la muerte y han vuelto, su vida ya no será igual, otros ya no están, nos han dejado para siempre y no tendrán una segunda oportunidad por eso merecen que los honremos especialmente.
Y es que en algo si hemos cambiado, las crónicas de la época con las limitaciones evidentes de tales momentos históricos y de medios permiten establecer con una extraordinaria aproximación a la realidad, las unidades que intervinieron en la batalla, su origen y número, los tomados como prisioneros, por no decir del número de cañones, arcabuces, infantes y caballería y/o tesorería empleados o perdidos en la contienda, o en el mar: los navíos, sus capitanes y marinos, las formaciones y técnicas de guerra empleadas, y como no como dato más importante en todos los casos el número de quienes dieron su vida en cada batalla, ganada o perdida, y sus nombres y apellidos, en muchos casos.
Hoy NO, con todos nuestros medios ilimitados “no podemos saber” con certeza a fecha de hoy cuantos son los fallecidos que ha provocado esta maldita infección, y lo peor es que no parece que importe a pesar de ser muchos más de los que nos dicen según Registro Civil y los registros oficiales de decesos, y las manifestaciones de todos los implicados en esta funesta labor, médicos, forenses y funerarias fundamentalmente. Al parecer un “protocolo” en cuanto al modo de contabilización de éstos, según nos explica nuestro Gobierno, nos lo impide, aunque una cuestión de mera dignidad y decencia “quizás” nos obligue moralmente a saberlo. Sobre todo porque todos ello permanecen ocultos a los ojos de todos en una perversa estadística que se repite como un MANTRA en la que se habla en el día de hoy de “solo” 517 muertos, SOLO, utilizando los números para hablarnos de una CURVA que unas veces sube y ahora parece estabilizarse como una “meseta” y que se supone debe bajar, pero que está formada por miles de españoles muertos, MILES, apilados unos sobre los otros.
Dios mío que ganas de llorar.
Queremos saberlo porque detrás de todas esas inmisericordes cifras, detrás de esa letanía de porcentajes y números, hay vidas humanas, personas con nombres y apellidos, que eran padres, madres, hijos o abuelos, o todas esas cosas juntas. Y desearíamos poner rostro a esos HÉROES, representativos muchos de ellos de toda una generación ahora cuasi extinguida, que han muerto SOLOS, quizás apenas amparados por una mano envuelta en un guante de latex y una sonrisa desconocida tras una mascarilla y unas gafas.
Que desamparo, que tristeza, que soledad ante tu propia muerte y que valentía para poder afrontarla así, solo, con tus creencias que te ayuden en ese duro trance o sin ellas, pero solo tú, cara a cara frente a ella, y probablemente sin haber previsto nada para proteger a los tuyos. Porque no nos ha dado tiempo. Por no hablar de los familiares y amigos de las victimas que en la inmensa mayoría de los casos no habrán podido ni despedirse, en una última conversación, una última frase o palabra de cariño, de aliento, de reconocimiento o quizás de reconciliación, en algún caso, con el que se va.
Dios mío que ganas de gritar.
Tenemos derecho a saberlo porque aún en la derrota, y ésta lo es, como en Rocroi, como en Trafalgar, y quizás con más razón si cabe en ella, tenemos que honrar a quienes se fueron, a nuestros muertos, porque son nuestros, son nuestros héroes, de todos, y lo merecen. Que menos.
Que Dios los proteja, que nos proteja a todos. ¡Santiago y cierra, España!
"Por España,
y el que quiera defenderla
honrado muera,
y el que traidor la abandone
no tenga quien le perdone,
ni en Tierra Santa cobijo,
ni una cruz en sus despojos,
ni las manos de un buen hijo
para cerrarle los ojos"
Eduardo Marquina (Brindis a los tercios de Flandes)
Queda inaugurado formalmente el blog. con cierto temor y mucha ilusión. Un abrazo.
ResponderEliminarGran idea...adelante campeón!!
EliminarPedazo de blog , enhorabuena
ResponderEliminarPedazo de blog , enhorabuena
ResponderEliminarMuchas Gracias!!!!.
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